VACACIONES DE INVIERNO: MOVIMIENTO MODERADO Y RENTABILIDAD EN CAÍDA

La Asociación Hotelera y Gastronómica de Villa Carlos Paz (ASHOGA), entidad asociada a FEHGRA, dio a conocer el relevamiento consolidado de ocupación correspondiente al receso invernal de julio de 2026, cuyos resultados confirman una tendencia que preocupa al sector: a pesar del movimiento turístico registrado durante las vacaciones, la rentabilidad continúa deteriorándose y representa hoy el principal desafío para las empresas hoteleras y gastronómicas.

El comportamiento de la temporada estuvo marcado por el cronograma escalonado de las vacaciones escolares en todo el país. Mientras algunas provincias iniciaron el receso entre el 6 y el 17 de julio, otras lo hicieron entre el 13 y el 24, y un tercer grupo —entre ellos la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires— comenzó recién el 20 de julio. Esta distribución fue incorporando de manera progresiva a los principales mercados emisores de turistas hacia Villa Carlos Paz y explica, en gran medida, las diferencias registradas durante todo el período.

En ese contexto, entre el 3 y el 8 de julio la ocupación promedio fue del 44%. Durante el fin de semana del 9 al 12 de julio, impulsado por el inicio del receso en varias provincias, el promedio ascendió al 82,56%. Sin embargo, entre el 13 y el 19 de julio la ocupación se ubicó en un 56%. Posteriormente, del 20 al 26 de julio el promedio fue del 52,92%, mientras que en la última semana del receso, del 27 de julio al 2 de agosto, descendió al 45,72%.

El balance consolidado refleja que, si bien Villa Carlos Paz mantuvo un flujo de visitantes durante todo el receso, la actividad fue perdiendo intensidad con el correr de las semanas y dejó en evidencia que el principal desafío del sector no es solamente atraer turistas.

“Hoy el problema del turismo no es solamente la ocupación; el verdadero desafío es la rentabilidad”, afirmó la presidenta de ASHOGA, Carolina Sacilotto. Y agregó: “Podemos tener hoteles abiertos y turistas en la ciudad, pero si las empresas trabajan sin rentabilidad, el riesgo para la sostenibilidad del sector sigue creciendo.”

Desde la entidad explicaron que el comportamiento del consumidor también viene modificándose. Las familias administran con mayor cautela sus gastos, realizan estadías más cortas, reducen el consumo de servicios complementarios y priorizan promociones, descuentos y establecimientos de mayor categoría, buscando obtener más valor por el dinero invertido.

A esta realidad se suma lo que el sector denomina “la paradoja del fin de semana”. La mayor parte de la actividad turística se concentró entre los jueves y los domingos, mientras que de lunes a miércoles la ocupación descendió considerablemente. Esta dinámica obliga a hoteles y establecimientos gastronómicos a sostener durante toda la semana estructuras operativas, personal y costos fijos para trabajar con mayor intensidad apenas unos pocos días.

Al mismo tiempo, la competencia entre destinos y la necesidad de no perder clientes mantiene las tarifas hoteleras prácticamente congeladas. Mientras los precios permanecen planchados, los costos continúan creciendo de manera sostenida.

Salarios, energía, gas, alimentos, mantenimiento, seguros, cargas laborales e impuestos siguen incrementándose, pero la mayoría de los establecimientos no logra trasladar esos aumentos a sus tarifas sin afectar la demanda. Como consecuencia, la rentabilidad del sector continúa deteriorándose y, en muchos casos, los márgenes de ganancia son mínimos o nulos.

La gastronomía también profundiza su deterioro

El escenario económico impactó con especial fuerza sobre el sector gastronómico. De acuerdo con el relevamiento realizado por ASHOGA entre los establecimientos asociados, las ventas medidas en términos reales —es decir, descontando el efecto de la inflación— registraron una importante caída respecto de julio de 2025.

Los restaurantes informaron una disminución aproximada de 20 puntos porcentuales respecto de la evolución del IPC, las confiterías reflejaron una retracción cercana a 25 puntos, mientras que los restobares fueron los más afectados, con una caída estimada de 28 puntos.

Estos indicadores muestran que, aun cuando existió movimiento turístico durante las vacaciones, el nivel de consumo por visitante fue considerablemente menor al de temporadas anteriores. El turista continúa viajando, pero consume con mayor prudencia, reduce gastos en gastronomía, prioriza promociones y limita el gasto en servicios complementarios, generando un fuerte impacto sobre la rentabilidad de uno de los sectores más importantes para la economía local.

Desde ASHOGA sostienen que esta realidad ya no responde únicamente a una cuestión estacional, sino a un contexto económico que afecta a miles de pequeñas y medianas empresas turísticas. La falta de rentabilidad limita las inversiones, retrasa procesos de modernización, dificulta el mantenimiento de la calidad de los servicios y pone en riesgo la sostenibilidad de una actividad que constituye uno de los principales motores económicos y generadores de empleo de Villa Carlos Paz.

Frente a este escenario, la entidad considera necesario avanzar en políticas públicas que incentiven el turismo interno, faciliten el acceso al financiamiento para las pymes, reduzcan la presión tributaria y alivien los costos laborales y operativos.

“El sector privado continúa haciendo un enorme esfuerzo para sostener la calidad de los servicios, preservar las fuentes laborales y seguir invirtiendo en nuestro destino. Pero resulta indispensable generar condiciones que permitan recuperar la rentabilidad y garantizar la sustentabilidad de una actividad estratégica para la economía regional”, señalaron.

Finalmente, la institución destacó que Villa Carlos Paz continúa trabajando para consolidarse como uno de los principales destinos turísticos del país. No obstante, el balance del receso invernal deja una conclusión clara: el desafío no es solo recibir visitantes, sino lograr que la actividad turística vuelva a ser económicamente sostenible para quienes invierten, generan empleo y mantienen en funcionamiento la oferta hotelera y gastronómica durante todo el año.

Análisis del comportamiento de la demanda

* La primera ola corresponde al primer grupo de provincias que inició el receso invernal y alcanza su pico entre el 9 y el 12 de julio, con una ocupación promedio del 82,56%.

* La segunda ola aparece con el ingreso de la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires. Sin embargo, ya no logra igualar el pico inicial y alcanza su máximo el sábado 25 de julio, con una ocupación del 71,27%, reflejando una demanda más moderada durante la segunda mitad de las vacaciones.

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